12/5/14

Carmen Argibay Molina

la nación

El sábado pasado falleció, a los 74 años de edad, Carmen Argibay Molina, miembro de la Corte Suprema de Justicia. Argibay Molina fue una jurista de dilatada y prestigiosa carrera. Graduada en 1964 en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, Argibay Molina realizó su experiencia en los ámbitos judiciales, hasta llegar a la secretaria de la Cámara del Crimen en 1975. El golpe militar del año siguiente interrumpió su carrera: fue secuestrada y puesta a disposición del Poder Ejecutivo tras estar nueve meses detenida. Liberada tras un preinfarto, Argibay Molina viajó a Europa y prosiguió su profesión en forma privada.

La reinstauración de la democracia la encontró entre los primeros nombramientos del ex presidente Raúl Alfonsín. En 1984 fue nombrada en el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Criminal y, cuatro años después, ascendida a la Cámara del Crimen. En 1993, se desempeñó como jueza del Tribunal Oral Criminal N° 3, hasta su retiro en 2002. Conjuntamente realizó actividades académicas en la Universidades de Buenos Aires, del Salvador y de Belgrano.

Su actuación se destacó por la fuerte defensa de los derechos de la mujer y de las tareas de las mujeres en la Justicia. Integrante de la Asociación Internacional de Derecho Penal, Argibay Molina fundó la Asociación Internacional de Mujeres Juezas, entidad que presidió entre 1998 y 2000. Y creó la Asociación de Mujeres Juezas de la Argentina.

En 2001, Argibay Molina integró el Tribunal de Tokio que juzgó a militares japoneses por violaciones y esclavitud sexual de mujeres durante la Segunda Guerra Mundial. Posteriormente, integró el Tribunal Penal Internacional de la ONU que juzgó los crímenes de la ex Yugoslavia. Ejercía ese cargo cuando fue postulada por el ex Presidente Néstor Kirchner a la Corte Suprema de Justicia. Fue la primera mujer propuesta en democracia a la máxima instancia judicial de la Nación (anteriormente, Margarita Aguas integró la Corte, pero fue designada en un gobierno de facto). Y fue la segunda en ingresar, luego de su colega Elena Highton.

Honró el alto cargo que le confió la Nación al desempeñar su tarea con probidad y apego a la ley, por lo que merece el reconocimiento y agradecimiento de sus conciudadanos y un ejemplo a seguir para todas las mujeres que eligen desempeñarse en el ámbito del Derecho.

(La información de este post fue tomada de la nota de Adrián Ventura en “La Nación”:
http://www.lanacion.com.ar/1689643-una-mujer-infranqueable-defensora-abnegada-de-los-derechos-humanos)

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